Speakeasy. El término, lo sabemos, surgió en los años 20 en los Estados Unidos para designar a los establecimientos que vendían bebidas alcohólicas prohibidamente, contrariando a la Ley Seca, ahora el término tiene un significado mas livianito. Speakeasy hoy, está para los bares de fachadas discretas o que ni siquiera fachadas poseen, que construyen su fama sólo por sus clientes que le van comentando a otras personas, los trendsetters. Un local de estos lo encontramos en Buenos Aires, el Ocho7ocho.La historia ya la contamos, y casi mil veces, y cree en nosotros: el local sigue siendo el mismo, el encanto sin mayores pretensiones del bar sigue siendo el mismo también. Una casa simple pero sobria. Algunas mesas. Música moderna que va al contraste de la rusticidad de los ladrillos a la vista, y un verde acá y otro allá para colorir.
La iluminación, extremamente baja, combinada con varios sillones disponibles para grandes grupos – o alguna pareja más osada -, y el que podría ser destaque como un ambiente muy oscuro posee en realidad una onda increíble.
La descripción de las luces sigue en las iluminarías adornadas, como esas hechas a partir de una botella de Bols.
Y de la delicada llama de los vasitos con velas que reposan en la mesa. Mismo que el fuego consuma la cera muy rápido, está bueno reparar que el equipo del Ocho7Ocho rápidamente aparece para reponer con una nueva.
El menú acá es tambien hecho con cuidado, por eso no te preocupes: si venís para cenar, sentate en algunas de las mesitas próximas a la linda y enorme puerta de la casa.
Y si venís para tomar, felicitaciones, la mejor escoja. El lindo y poderoso bar, comandado por nombres como Elisa Cardinalli, Gustavo Santa Cruz, Badhir, Javier Sosa y Julián Diaz, es, a ver, como les podría decir… Sin lugar a dudas, tranquilamente, sin pensar mucho, de los tres mejores bares de la ciudad de Buenos Aires.
Lejos de ser mi primera vez en el local, ya sabía que venían tragos super buenos. Luego, mejor empezar con un amigo: bruschettas de jamón crudo, tomates secos y rúcula.
Ok, equilibramos la situación, vamos ahora a los fantásticos drinks. Primero, un Refresco Nº 1: sake, lima, maracuyá y menta. Sugerencia: no use el sorbete, por si querés tomar ese riquísimo trago en menos de 10 segundos, tal es la liviandad de la mezcla.
En seguida, el particularmente favorito Sofía: vodka, vainilla y jengibre macerado con jugo de lima y cranberry. Mi sueño de consumo, mi deseo de casamiento, mi disfraz sexual. Bueno, me gusta.
Y todavía tuvimos tiempo para un Sgt. Pepper, con Pampero gold, Smirnoff de pimienta, frutillas, menta y soda. ¿Te gustan los picantes? Ése es tu trago.
Seguimos con Maracuyita, que lleva tequila José Cuervo plata, Cointreau, maracuyá y naranja. Mi sueño de consumo, mi deseo de…. Ok, tranquilo.
Y para cerrar, un Mojito Royal, una linda variación del clásico trago cubano que todavía lleva espumante y manzana.
Garantimos la sobrevivencia con un novillo asado por 6 horas, blando y suculento, acompañado de legumbres asados y un par de salsas.
El increíble es lo siguiente. Este Ocho7Ocho fue uno de los primeros bares al que fuimos. Pasado un año, y ya pasados más de 100 otro bares que conocimos, la casa sigue siendo un destaque de la capital porteña. Sus vasos cuestan alrededor de los $32 y más unos $30 por persona para comer, este rinconcito del tranquilo barrio de Villa Crespo no debe, bajo ninguna hipótesis, estar fuera de la lista de los que posean por lo menos una gotita de pasión hedonista. ¡Vayan!
Ocho7ocho
Thames 878 (esq. Loyola) – Villa Crespo
Cap. Federal – Buenos Aires
(11) 4773 – 1098
www.878bar.com.ar
Mapa
El clandestino Ocho7ocho
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