Échale la culpa a la agenda y a los compromisos de la vida moderna. M Buenos Aires estaba en nuestra wish list desde que el restaurant abrió sus puertas a principios del año, consecuencia en parte de eso por saber que Inés De Los Santos es quién firma la carta de tragos. Ella ya es hors concours, lo sabemos, pero es inevitable no salir corriendo al igual que perros cuando el dueño llega a casa, y conferir el trabajo del fenómeno. Entonces, vamos a San Telmo.
La construcción por si sola ya es destaque. Originalmente un convento construido en 1802, con pasajes secretos que llevaban al Rio de la Plata – considerablemente lejos de allí -, el edificio también ya fue sede de unos de los templos del tango porteño, el Michelangelo. La imponente entrada ya demuestra, mismo sin esa información, que allí hay historia.
Los ladrillos originales son un contraste interesante con decoración en tonos de negro y rojo, una elección más bien osada solamente por los que no tienen mucha idea de lo que es el buen gusto. Los que todavía siguen dudando, miren las fotos y convenceté de que: negro y rojo juntos no son colores de burdel.
El bar no está para menos, y es un escenario digno para el preparo de las creaciones de la poderosa lady bartender. Sí, re lindo. Yo, particularmente, tuve ganas de tirarme ahí, pero estoy completamente seguro también de que eso no es un deseo rutinero de mi imaginación, sino que algo obscuro de mi persona.
Pero al girar la cabeza y oír el estomago, para nada delicado, hacer ruidos importantes, me rendí a la necesidad de pasar para el próximo ambiente. Con una carta firmada por el chef Daniel Delgado, sería una terrible idea resistirme al hambre.
Las reglas de la entrada y bar valen también para el resto de la casa. Algunas mesas negras, un balcón para el preparo en vivo de sushis y ceviches – mira que estamos hablando de un restaurante con cocina Nipo-peruana-, y ejecutivos almorzando desde las 11h30 hasta las 15h45. That`s the life I want.
Bien sentado en una mesa negra, los encantos empiezan con una cama de madero con toallas calentadas en vapor, para limpiar las manos y sacarle los desagradables residuos de notas de 100 pesos falsificadas.
Haciendo más placerosa la espera, vino a la mesa cucharas de porcelana con tomates condimentados con salsa de quesos y unos thingamabobs que no sé lo que eran.
Dije que tenía hambre, ¿no? Entonces permiso: láminas de sashimi de salmón rosado fresco, cortadas a la perfección. Tengo una relación altamente intensa con el sashimi, digamos que sea una tentación, unas ganas de… Ok, calmate, seguimos.
Deja ahí al lado un arroz típico japonés para acompañar. Y me acuerdo del sabor fuerte del vinagre, ausencia de la sal… perfecto.
Pero el momento OHMYGOD fue con estos langostinos a la piedra. Salteados en wok con ají amarillos y flambeados con el peruano pisco acholado y shiso, un condimento típico de Japón. Increíble. No resistí y limpié la sabrosa salsa con la sensación amarga de las hojas de espinaca.
Listo, ya está, no comemos más. Si hay Inés con los tragos, hay prueba de sus creaciones. Primero una relectura de mojito hecho con cilantro. Vamos a decirlo de esa manera: ponelé todo eso en botellas de 5 litros que me los tomo. En el desayuno.
Otra brillante relectura fue el Cosmopolitan Malbec: vodka Absolut, Alto Sur Malbec, mermelada de naranjas con jugo de cranberry.
Y no dejemos de lado, los Broschettes del Mundo (no eran postres, a pesar del orden): variedades del Perú, Japón y Tailandia.
Vino la cuenta de $250, valor que cubrió una bellísima experiencia para dos personas. Claro, si querés ir para tomar no más, está alrededor de $35 el trago. Pero en serio les decimos: M Buenos Aires merece toda la atención, y atención integral, desde bar hasta la cocina. Y si alguien prueba algún postre, ¡avísanos! Léase que nos quedamos sin espacio, además de los antojos, y encima curiosos.
Vayas si: te gusta tomar en un convento.
No vayas si: tenés plata para un choripan no más.
Ladrillos: piensen en construir todo eso a manos en 1800!
Vea más fotos en nuestro Facebook.
M Buenos Aires: no sé que titulo ponerle
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