Ya se sabe que no estamos más en 1964, pero todavía me encanta conocer los bares de los hoteles. Especialmente cuando hablamos sobre los distintos y auténticos hoteles como los de Buenos Aires, que van desde grandes emprendimientos lindos hasta los más pequeños llamados boutique, que hasta hoy entiendo lo que significan pero no tengo idea de cómo explicárselos. Y cada vez que miraba a ese reloj, deseaba que sus punteros parasen por minutos en el bar del Ultra Hotel.Cada ambiente abarca algo que lo refleja su esmera construcción, y cada rincón merece una foto mismo que con eso yo me tome el riesgo de trasformar esa nota en una muestra de decoración. El tema es que no resistí ya al hall de entrada con el hermoso uso de tonos oscuros, su iluminación precisa y un espejo que por suerte me acordó de apagar el flash de la cámara.
Si giras hacia un lado, y después al otro, vas a notar que la autenticidad y el buen gusto prosiguen. ¿Reservar una habitación? No hace falta, me tiro en el sillón.
Bueno, dale che, postura, foco. El área gastronómica del hotel se constituye en tres partes bien distintas una de la otra, pero iguales de rica. El bistró con una decoración clásica, gritaba consomé por todas las partes, y la variada colección de sillas completaba el espacio. Tuve ganas de sentarme en todas ellas.
Aparte de eso, seguí para el ambiente al lado, un living que traduce la idea de “papá tiene plata, quiero su mejor botella de whisky”. Ya les adelanto igual que fue en una de esas butacas de cuero que pude aprovechar el final de la tarde en ese magnífico hotel, entonces sentate conmigo.
El patio. ¿Qué decir? Simple, fresco. Seguramente es mi próximo destino en una tarde menos fría y gélida que ésta en el invierno porteño. Ya me sentía totalmente igual al slogan del hotel a esa altura – new luxe, new life – y de ahí, vuelvo al ambiente anterior.
Bien ubicado, y con la carta en manos, ya estaba casi casi decidido entre algunas opciones de tragos clásicos ofrecidos por la barra, cuando el atendimiento, excelente se puede decir, me acordó que no se debe tomar con la panza vacía. Así que ¡a salar el paladar con papas fritas, estimado no huésped!
Sin miedo de arriesgarme, elegí uno de los tragos de autor de la casa. El Ultra Aperitivo, que llevaba gin, pomelos, soda y jugo de limón. Simples, pero me sorprendió el uso de la fruta típica argentina, lo que me llevó a saludar el simpático y ultra Carlos Angeles por el buen preparo de la
bebida.¿Es demodé salir para tomar algo en algún hotel? Puede ser, siempre que estés en algún de esos de última clase. Pero cuando el escenario está armado para ciudades tan culturalmente ricas, igual que Buenos Aires, y con emprendimientos de mucha competencia al igual que el Ultra Hotel que cobran alrededor de $35 por un trago, es ahí que te digo que demodé es aceptar conceptos ya hechos y perder grandes experiencias por rechazo. O mismo seguir usando la palabra “demodé’’.
Ultra Hotel
Gorriti 4929 (y Gurruchaga) – Palermo Soho
Cap. Federal – Buenos Aires
(11) 4833 9200
www.hotelultra.com
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Ultra Hotel: bar y lujo
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